Mi trabajo detrás de la cámara consistió en capturar la esencia de ese espectáculo: la energía del directo, la reacción del público, la expresividad del jurado y el misterio de los concursantes ocultos tras sus personajes. En un programa donde la imagen es protagonista, la iluminación, el ritmo de realización y el movimiento de cámara juegan un papel fundamental para construir una experiencia visual impecable.
Mask Singer es un formato donde la técnica se une a la emoción, donde cada plano busca sorprender, divertir y deslumbrar. Haber formado parte de su equipo fue una oportunidad única para aportar mi mirada profesional a un programa que celebra la creatividad, el humor y el poder de la imagen para emocionar al espectador.