Desde la realización hasta el más mínimo encuadre, el reto consistía en traducir en imagen la energía y la autenticidad del universo drag, donde el color, la iluminación y la puesta en escena se convierten en protagonistas. Cada desafío semanal era una nueva oportunidad para capturar talento, belleza y superación a través de la lente.
Drag Race es mucho más que un concurso: es una celebración de la diversidad y la identidad, un espacio televisivo que reivindica la libertad de ser y de crear. Haber contribuido a construir su estética visual y su narrativa fue una experiencia profundamente inspiradora y profesionalmente enriquecedora.